A LA GUERRA ECONÓMICA Y EL TRANSPORTE PÚBLICO

Por: Álvaro Samuel.

latrincheranoticias.wordpress.com

La guerra económica-inflacionaria que sufre Venezuela ha llevado al sistema de transporte masivo a sufrir una serie de transformaciones que han alterado profundamente su comportamiento y el de los venezolanos, el levantarse a tempranas horas de la mañana para preparar el desayuno y almuerzo del día con el objetivo de estar a tiempo en la parada del transporte que los lleve al trabajo ha dejado de ser una costumbre de pocos, para convertirse en la rutina de la mayoría de los trabajadores de Venezuela.

Las unidades de transporte que en años anteriores funcionaban con cierta regularidad -no con las mejores condiciones físicas hay que recordarlo- se ven en menor número, por varios motivos, entre los que se encuentran el alto costo del mantenimiento de las unidades, que aún con la ayuda que reciben del gobierno nacional las cooperativas de transporte se ven en la necesidad de parar el servicio, o darlo intercalando días para que las unidades no se deterioren con tanta rapidez.

Este fenómeno causado por los estragos de la guerra económica ha generado la dificultad de movimiento de los venezolanos, tanto dentro de las ciudades como al momento de trasladarse de una ciudad a otra, esta circunstancia ha llevado a los venezolanos a inventar sobre la marcha nuevos formas de transporte no formales, y a la utilización de viejo y olvidados medios de transporte como las bicicletas.

En el caso de Barinas que se caracterizaba únicamente por tener las busetas del transporte público, las unidades de BusBarinas (sistema de transporte del Estado) y los taxis como medio de movilización, ha visto emerger a raíz de la situación una nueva modalidad de transporte: camionetas y camiones de transporte de ganado que particulares están utilizando para hacer su agosto con rutas cortas, por el servicio cobran el 200% ó 300% del precio normal estipulado por el gobierno y aunque no cumplen con las medidas mínimas de seguridad se utilizan por necesidad.

A lo poco expuesto en los párrafos anteriores hay que agregar que muchos profesionales del volante (caso especial Barquisimeto, Edo Lara) se están aprovechando de las necesidades del pueblo, no cumplen con las rutas completas, sino que trabajan por tramos cortos para que las personas tengan que gastar más dinero movilizándose, lo que es una falta de respeto hacia el usuario que para llegar a cualquier lugar tienen que tomar entre dos o tres unidades diarias.

Cuando uno se sienta en una parada observa que las unidades de transporte tienen todos los asientos y el pasillo ocupados, y quieren meter a más personas, hasta que los usuarios están como sardina en lata (apretados).

Para los trabajadores que viven fuera de las ciudades el golpe al bolsillo es mucho mayor, con o sin permiso de las autoridades del Estado los profesionales del volante aumentan indiscriminadamente el precio del pasaje de un día para otro, haciendo que los usuarios de sus servicios vean como cada día estos criminales se comen sus salarios.

Los menos apresurados como yo preferimos caminar si el clima es bueno y nuestro destino está cerca, lo cierto es que a pesar de los estragos de la guerra económica-inflacionaria, el pueblo venezolano sigue buscando la forma de moverse para hacer su vida normal, dentro de las posibilidades.

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